El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha indicado que la deforestación ha descendido un 45,7% de agosto de 2008 a julio de 2009 como resultado del Plan de Acción para el Control y Prevención de la Deforestación en el Amazonas; incluido dentro de una política de desarrollo comprometida con el medioambiente.
Andre Muggiati, coordinador de la campaña de Amazonas de Greenpeace Brasil, ratifica esta teoría al afirmar que “al
financiar la destrucción de la Amazonía para el ganado, el gobierno del Presidente Lula está socavando su propios compromisos con el clima, así como el esfuerzo mundial para hacer frente a la crisis climática”. “Si quiere ser parte de la solución del clima, el gobierno de Lula debe salirse de su affaire con la industria ganadera, y comprometerse a poner fin a la deforestación amazónica. De lo contrario, será culpable de la catástrofe climática global que resultará”, añadió.
Las consecuencias de la deforestación
Según la Organización de las Naciones para la Agricultura y la Alimentación (FAO), deforestación es “la conversión de bosques a otro uso de la tierra o la reducción a largo plazo de la cubierta forestal por debajo del 10%”. Así, cuando hablamos de deforestación, solo nos referimos a aquellas áreas que perdieron total o casi totalmente su cubierta forestal. Cualquier otro deterioro no se considera dentro de los grandes problemas medioambientales, es decir, la actuación en este aspecto está bastante limitada.
Sin embargo, las consecuencias de esta actividad son devastadoras. La intensificación de la agricultura en áreas
agrestes y la deforestación, que incrementan la erosión hídrica y eólica, propician la pérdida de suelo y la contaminación derivada de la actividad industrial y de la propia intensificación de la agricultura.
Actualmente, la situación no es esperanzadora. Según Luís A. Collado Cueto, profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad Complutense de Madrid, cada año se pierde el 0,9% de los bosques tropicales. Como un cigarrillo que resta vida al fumador calada a calada, la actividad irresponsable del hombre envenena los pulmones del Planeta. Además, Collado alerta sobre una tendencia creciente del impacto por incendios, muchos de ellos intencionados (ya sea por piromanía o intereses urbanísticos).
Un factor indirecto pero de gran importancia es la variable económica. Los países en vías de desarrollo poseen menos mecanismos para garantizar el desarrollo de políticas respetuosas con el medio ambiente. La lucha por salir de la miseria pasa, muchas veces, por la sobre-explotación de los recursos naturales de los que se dispone. En el caso concreto del suelo, éste recibe una presión de mayor intensidad en zonas como consecuencia de la pobreza.
Es por ello que los países desarrollados deben tener en cuenta su posición privilegiada de cara al compromiso con el medio ambiente y con las particularidades de los estados que se encuentran en el otro polo. De ellos depende la sostenibilidad de las políticas internacionales, posible si se llevan a cabo actuaciones ejemplares y solidarias, no solo con la naturaleza, sino con el Planeta en su conjunto.
Qué provoca la deforestación
Uno de los factores más devastadores para bosques y selvas es su conversión en tierras agrícolas o ganaderas. Una
actividad esencial para la subsistencia de muchas poblaciones, pero también utilizada únicamente con fines comerciales (sobre todo para la exportación). Además, muchas de las tierras deforestadas no son válidas para el cultivo ni la ganadería, con suelos escasos o carentes de nutrientes. En estos casos, el alto coste de la conversión no se ve recompensado por la productividad. Debido a ello, con el tiempo los terrenos suelen ser abandonados.
De la práctica agrícola y ganadera derivan muchos de los incendios que se extienden hacia los ecosistemas forestales causando un alto deterioro difícil de corregir. Además, muchos de los incendios registrados en áreas selváticas son provocados para facilitar el cambio de uso del suelo.
Otra de las causas de la tala a gran escala es el desarrollo de infraestructura. La construcción de carreteras, presas,
minas o complejos turísticos, entre otros, contribuye a la deforestación, tanto directa como indirectamente. No solo se destruyen selvas para obtener suelo donde construir, sino que la propia construcción lleva consigo contaminación, intrusismo, aislamiento de ecosistemas y la entrada de la colonización. Relacionada con el desarrollo de infraestructuras aparece el problema de la contaminación atmosférica. Ésta produce lluvia ácida (precipitaciones con altos niveles de ácido nítrico o sulfúrico), responsable del debilitamiento de muchos árboles afectados por plagas.
La obtención de madera, carbón, pulpa y papel constituye también un factor extensivo del problema. Últimamente se registra una tendencia al desarrollo ambiental de esta práctica (con bosques en generación y plantaciones). Sin embargo, siguen existiendo talas ilegales para la obtención de estas materias primas que produce un gran impacto sobre los bosques y selvas.
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http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5jaKr9eObdxswWL18_Kkrg6nST3Mw
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