CC OO, Ecologistas en Acción, Greenpeace y WWF piden al Gobierno la defensa de “acuerdos firmes que eliminen los riesgos de los efectos combinados o cóctel de las sustancias químicas” durante la reunión que tendrá lugar el próximo 22 de diciembre.
Actualmente y en el marco de la Unión Europea, se están desarrollando políticas para proteger a la población de los efectos nocivos de estas sustancias. Sin embargo, asociaciones ecologistas y defensores de la seguridad en el trabajo, advierten del peligro generado por la exposición múltiple a componentes cuya combinación, que produce graves efectos negativos, no es considerada por las autoridades. Una preocupación que se extiende entre científicos y profesionales de la salud.
Entre estas sustancias, se destaca la peligrosidad de las pertenecientes al grupo de disruptores endocrinos (enlace en inglés), capaces de alterar el equilibrio hormonal. Numerosos estudios realizados tanto entre animales como personas revelan los daños ocasionados por los mismos. Remontándonos a los datos proporcionados por CCOO, el caso mejor documentado es el de las secuelas producidas por el DES (dietilestilbestrol) en mujeres embarazadas. Entre ellas se detectó el surgimiento de partos prematuros, reducción de la memoria y capacidad de aprendizaje más lenta de los niños expuestos durante su gestación o la debilitación del sistema inmunológico de estos.
Exposición en el trabajo
CCOO destaca, además, el elevado contenido de estas sustancias en productos que afectan al mundo del trabajo.
Entre ellos están los ftalatos (BBP, DBP, DEHP), que se encuentran el plastificantes de PVC, en celulosa, insecticidas, perfumes o laca de uñas entre otros; afectando sobre todo a los sectores del metal, plástico, limpieza y textil. Los agroquímicos (Chlordanos, Chlordecone, mirex, Trifenilestano, Toxafeno), aparecen en fungicidas, insecticidas, moluscocidas, herbicidas y desinfectantes. Poniendo en peligro actividades como la fabricación de agroquímicos o la fumigación de edificios y limpieza.
O los PBBs (Pirorretardantes bromados) que se usan en plásticos y textiles, en circuitos y equipos eléctricos y electrónicos; para el cableado y tapicería de vehículos de moto, o tapicería de trenes y aviones.
El sector que más disrruptores utiliza y por lo tanto más expuesto a sus efectos (en hombre, cáncer de testículo, de próstata o disminución del nivel de testosterona entre otros) según la EPA es el de agricultura y ganadería; seguido por la Industria Textil.
La pérdida de bosques y selvas tiene lugar debido a las actividades mencionadas anteriormente pero éstas, a su vez, son influenciadas desde áreas remotas por aspectos sociales, económicos y políticos conocidos como “causas subyacentes”.
1. Impactos por la presión poblacional
A menudo se culpa al aumento de la población de la deforestación. Sin embargo, este aumento es responsable si está aunado a otros factores como escasas oportunidades económicas, sistemas agrícolas no sustentables, acceso a madera y a otros mercados. Los programas de reubicación de gente (migración forzada) han tenido un impacto muy alto en la pérdida de ecosistemas forestales. Un ejemplo se puede constatar en la reubicación de gente en la región de Balancan-Tenosique, en Tabasco, o en Uxpanapa, Veracruz.
2. Vínculos con la pobreza
En áreas con alta marginación, las poblaciones rurales optan por soluciones a corto plazo, como la transformación de los bosques y selvas en zonas de agricultura y/o ganadería. Esto refuerza el círculo de pobreza, ya que las áreas convertidas no son apropiadas para estas actividades, requieren de altos insumos y tienen bajos rendimientos.
3. Tenencia de la tierra
En muchos países, la propiedad se demuestra mediante el desmonte de selvas y bosques; por otro lado, las leyes crean incentivos para deforestar y para que la tierra no esté “ociosa”. Sin embargo, las tierras “ociosas” proporcionan hábitat para flora y fauna y generan bienes y servicios ambientales que no valoramos (oxígeno, suelo, agua, productos del bosque).
4. Incentivos perversos de políticas económicas
Los subsidios gubernamentales para la agricultura y la ganadería y otras actividades tienen como consecuencia la desvaloración de los recursos forestales y fomentan la deforestación.
5. Expansión de agricultura comercial de exportación
Presiones nacionales e internacionales fomentan incentivos para desarrollar agricultura con plantaciones forestales y sus respectivas cosechas de exportación como plátano, palma de aceite, café y chile en países en desarrollo. En México las exportaciones agrícolas más importantes son las frutales (mango, aguacate y papaya), las hortifrutícolas (fresa, melón y pepino) y las hortícolas (brócoli y calabaza). Por ejemplo, en los últimos años el aumento en la producción de aguacate para exportación ha modificado el paisaje michocano y ahora es común observar huertas de aguacate. De igual forma, las selvas secas de Oaxaca están siendo transformadas en campos de cultivo para tequila y mezcal.
6. Falta de gobernanza y de buenas políticas de conservación
Gran parte de la deforestación sucede ilegalmente, auxiliada por prácticas corruptas y por falta de capacidad de instituciones gubernamentales y sociales.
Varios factores contribuyen a la deforestación y su importancia relativa depende de la región. A continuación se presentan en orden de importancia.
1. Conversión a agricultura y ganadería
El avance de las tierras agrícolas y ganaderas reemplaza a los bosques. En algunos sitios el avance se debe a razones de subsistencia, mientras que en otros se debe a razones comerciales (agricultura o ganadería de exportación). Muchas de las tierras convertidas no son aptas ni para la agricultura ni para la ganadería, ya que sus suelos son escasos y pobres en nutrientes. El resultado es baja productividad a muy alto costo, por la pérdida de ecosistemas, flora y fauna y sus bienes y servicios. Después de un tiempo las tierras “desmontadas” son abandonadas debido a su reducida productividad. El caso más obvio en México es la conversión de selvas tropicales en Veracruz y Tabasco en zonas agrícolas y ganaderas.
2. Conversión debido a desarrollo de infraestructura
La construcción de carreteras, infraestructura eléctrica, presas, minas y los desarrollos turísticos también contribuyen a la deforestación, tanto por sus efectos directos como por los indirectos. Las carreteras eliminan amplias franjas de bosques y selvas en donde además de causar la pérdida del hábitat, ocasionan su fragmentación, es decir, el aislamiento de los ecosistemas forestales remanentes. Además, las carreteras proporcionan acceso a la colonización y la subsecuente conversión de bosques y selvas. Por ejemplo, el desarrollo de la carretera de Escárcega a Chetumal en la base de la península de Yucatán en la década de 1970, propició la colonización y acabó con las selvas del sur de Quintana Roo. El proceso continúa actualmente en Campeche. Los desarrollos turísticos también han acabado con el ambiente circundante en Acapulco y Cancún.
Las presas Temascal (construida durante el gobierno del Presidente Miguel Alemán) y Cerro de Oro (Miguel de la Madrid) sobre el río Papaloapan en Oaxaca, y la Nezahualcóyotl (Raudales de Malpaso), Angostura (Belisario Domínguez), y Chicoasén (Manuel Moreno Torres) sobre la cuenca del río Grijalva en Chiapas, construidas de la década de 1950 a la de 1980, resultaron en la eliminación de amplias superficies de ecosistemas y en el desplazamiento de miles de pobladores indígenas. La colonización de otras regiones aledañas también resultó en pérdida y deterioro forestal.
3. Manejo forestal para obtener madera
El aprovechamiento forestal ha sido muy selectivo sobre las mejores especies de árboles y los mejores individuos (árboles grandes y rectos), de manera que generalmente los bosques han sido “descremados”, afectando su composición, su estructura y su función. Durante los últimos 25 años, el manejo ha ido mejorando y algunos propietarios de bosques (principalmente comunidades y ejidos) se han preocupado por perfeccionar su manejo forestal. Sin embargo, la proporción de bosques manejados con criterios ambientales es muy baja, mientras la extracción ilegal que deja a los bosques altamente deteriorados es muy alta.
En los estados de Oaxaca, Michoacán y Durango se pueden observar bosques bien manejados, aunque en su mayoría tienen las cicatrices (composición y estructura) de anteriores aprovechamientos forestales inadecuados. Bosques deteriorados debido al mal manejo forestal se pueden ver en todos los estados de la República; por ejemplo, en los Estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, la caoba y el cedro fueron deforestados casi en su totalidad debido a la extracción inmoderada de los años 50sy 60s. La vegetación actual es el resultado del impacto de la remoción de la caoba y el cedro.
4. Manejo forestal para obtener pulpa y papel
La obtención de pulpa y papel de los bosques también puede deteriorarlos. Aunque la mayoría de estos materiales se produce actualmente en bosques en regeneración y plantaciones, una proporción se genera en bosques naturales. Si bien las plantaciones son una alternativa para obtener estos productos, no deben sustituirse bosques naturales por plantaciones, ya que éstas no proporcionan el hábitat necesario para fauna y flora, ni los servicios ambientales que proveen los bosques naturales.
5. Obtención de leña y carbón
En la actualidad, la leña sigue siendo la principal fuente de energía en comunidades rurales. El impacto de su recolección es poco notable pero es constante y deteriora el bosque. Aunque no se cortaran árboles para obtener leña, la continua recolección de ramas y troncos del suelo elimina hábitats para muchos organismos y nutrientes, lo que impide que el bosque siga siendo productivo.
6. Deterioro por contaminación atmosférica
La contaminación atmosférica causa la llamada “lluvia ácida”, que es la precipitación con altos niveles de ácido nítrico o sulfúrico. Estos ácidos afectan a los organismos directamente, como es el caso de muchos árboles que se debilitan y son afectados por plagas. Sin la contaminación, los bosques en buen estado de salud son más resistentes a las plagas. El Parque Nacional “Desierto de los Leones” y otras áreas boscosas alrededor de la Ciudad de México se han deteriorado debido a la contaminación atmosférica.
7. Incendios
El uso del fuego en la agricultura y la ganadería es intenso y generalmente se escapa hacia los ecosistemas forestales. Esto, aunado a sequías como la de 1998, causa un alto deterioro. A menudo los incendios son provocados para facilitar el cambio de uso del suelo. Grandes extensiones de selvas y bosques se quemaron en la península de Yucatán, Chiapas y Oaxaca durante los incendios de 1998.
Según datos de julio de 2009 del National Institute for Space Research, la tasa de deforestación en el Amazonas de Brasil ha llegado al nivel más bajo desde que se comenzó a controlar en 1988.Esta práctica, que está acabando con el pulmón de nuestro planeta, encuentra en políticas como las de Lula da Silva un límite esencial para la supervivencia de futuras generaciones.
Luiz Inacio Lula da Silva
El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha indicado que la deforestación ha descendido un 45,7% de agosto de 2008 a julio de 2009 como resultado del Plan de Acción para el Control y Prevención de la Deforestación en el Amazonas; incluido dentro de una política de desarrollo comprometida con el medioambiente.
Sin embargo, Greenpeace advierte de las lagunas de la gestión del mandatario brasileño. Para cualquier país que experimente un crecimiento económico tan importante como el de Brasil, supone un reto hacerlo de forma sostenible. Y a ese problema se enfrenta el país sudamericano. Uno de los ejes de su economía es la ganadería. La expansión de este sector amenaza con interponerse a las políticas responsables con el medio ambiente del gobierno brasileño.
Andre Muggiati, coordinador de la campaña de Amazonas de Greenpeace Brasil, ratifica esta teoría al afirmar que “al
Río y selva del Amazonas
financiar la destrucción de la Amazonía para el ganado, el gobierno del Presidente Lula está socavando su propios compromisos con el clima, así como el esfuerzo mundial para hacer frente a la crisis climática”. “Si quiere ser parte de la solución del clima, el gobierno de Lula debe salirse de su affaire con la industria ganadera, y comprometerse a poner fin a la deforestación amazónica. De lo contrario, será culpable de la catástrofe climática global que resultará”, añadió.
Las consecuencias de la deforestación
Amazonas deforestada
Según la Organización de las Naciones para la Agricultura y la Alimentación (FAO),deforestación es “la conversión de bosques a otro uso de la tierra o la reducción a largo plazo de la cubierta forestal por debajo del 10%”. Así, cuando hablamos de deforestación, solo nos referimos a aquellas áreas que perdieron total o casi totalmente su cubierta forestal. Cualquier otro deterioro no se considera dentro de los grandes problemas medioambientales, es decir, la actuación en este aspecto está bastante limitada.
Sin embargo, las consecuencias de esta actividad son devastadoras. La intensificación de la agricultura en áreas agrestes y la deforestación, que incrementan la erosión hídrica y eólica, propician la pérdida de suelo y la contaminación derivada de la actividad industrial y de la propia intensificación de la agricultura.
Actualmente, la situación no es esperanzadora. Según Luís A. Collado Cueto, profesor de Ciencias Ambientales en la Universidad Complutense de Madrid, cada año se pierde el 0,9% de los bosques tropicales. Como un cigarrillo que resta vida al fumador calada a calada, la actividad irresponsable del hombre envenena los pulmones del Planeta. Además, Collado alerta sobre una tendencia creciente del impacto por incendios, muchos de ellos intencionados (ya sea por piromanía o intereses urbanísticos).
Un factor indirecto pero de gran importancia es la variable económica. Los países en vías de desarrollo poseen menos mecanismos para garantizar el desarrollo de políticas respetuosas con el medio ambiente. La lucha por salir de la miseria pasa, muchas veces, por la sobre-explotación de los recursos naturales de los que se dispone. En el caso concreto del suelo, éste recibe una presión de mayor intensidad en zonas como consecuencia de la pobreza.
Es por ello que los países desarrollados deben tener en cuenta su posición privilegiada de cara al compromiso con el medio ambiente y con las particularidades de los estados que se encuentran en el otro polo. De ellos depende la sostenibilidad de las políticas internacionales, posible si se llevan a cabo actuaciones ejemplares y solidarias, no solo con la naturaleza, sino con el Planeta en su conjunto.
Qué provoca la deforestación
Uno de los factores más devastadores para bosques y selvas es su conversión en tierras agrícolas o ganaderas. Una actividad esencial para la subsistencia de muchas poblaciones, pero también utilizada únicamente con fines comerciales (sobre todo para la exportación). Además, muchas de las tierras deforestadas no son válidas para el cultivo ni la ganadería, con suelos escasos o carentes de nutrientes. En estos casos, el alto coste de la conversión no se ve recompensado por la productividad. Debido a ello, con el tiempo los terrenos suelen ser abandonados.
De la práctica agrícola y ganadera derivan muchos de los incendios que se extienden hacia los ecosistemas forestales causando un alto deterioro difícil de corregir. Además, muchos de los incendios registrados en áreas selváticas son provocados para facilitar el cambio de uso del suelo.
Otra de las causas de la tala a gran escala es el desarrollo de infraestructura. La construcción de carreteras, presas,
Carretera en Amazonas
minas o complejos turísticos, entre otros, contribuye a la deforestación, tanto directa como indirectamente. No solo se destruyen selvas para obtener suelo donde construir, sino que la propia construcción lleva consigo contaminación, intrusismo, aislamiento de ecosistemas y la entrada de la colonización. Relacionada con el desarrollo de infraestructuras aparece el problema de la contaminación atmosférica. Ésta produce lluvia ácida (precipitaciones con altos niveles de ácido nítrico o sulfúrico), responsable del debilitamiento de muchos árboles afectados por plagas.
La obtención de madera, carbón, pulpa y papel constituye también un factor extensivo del problema. Últimamente se registra una tendencia al desarrollo ambiental de esta práctica (con bosques en generación y plantaciones). Sin embargo, siguen existiendo talas ilegales para la obtención de estas materias primas que produce un gran impacto sobre los bosques y selvas.
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