La superficie terrestre está formada por un 71% de agua, localizada principalmente en
océanos, pero también en glaciares, depósitos subterráneos, lagos, suelo, atmósfera, embalses, ríos y seres vivos.
Sin embargo, y a pesar de la existencia de unos recursos globales suficientes para abastecer a la población mundial, la contaminación hídrica (así como el Calentamiento Global) está dando lugar a serios problemas de disponibilidad y calidad del agua.
La consecuencia más inmediata del uso del agua como almacén de residuos es el deterioro del ecosistema acuático. Sin embargo, éste no es el único.
La dictadura del grifo
Según un informe de la ONU publicado por la BBC, unas mil millones de personas no tienen acceso al agua potable, y
más del 40% de los habitantes del planeta no disponen de sistemas de saneamiento. Un impacto que pone de manifiesto las condiciones desiguales que separan a países desarrollados de los que se encuentran en vías de desarrollo. Un dato que refleja la situación de África, por poner un ejemplo, es que son seis veces más las personas que mueren por falta de agua potable adecuada que por las guerras – en un continente devastado por el conflicto.
Además de la aniquiladora contaminación proveniente de diversas fuentes: fertilizantes agrícolas, emisiones industriales que provocan lluvia ácida, emisiones de grandes núcleos urbanos o la intrusión marina de pesqueros; el agua se agota por otros cauces.
Por una política proteccionista
Un 70% del suministro hidráulico mundial es demandado por las actividades agrícolas, sin duda necesarias para el suministro alimenticio de la población. Sin embargo, la explotación acuífera no está siendo responsable. La Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO) afirma que gran parte de la solución para paliar la escasez de agua está en mejorar las técnicas agrícolas que aprovechen el agua de la lluvia para los regadíos, además de los cambios en la elección de los cultivos y los hábitos alimentarios.
La escasez del agua se está convirtiendo en un recurso estratégico, desembocadura de muchos conflictos contemporáneos. Uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de los países miembros de las Naciones Unidas es reducir al 50% la proporción de personas sin acceso sostenible a fuentes de agua potable; fin enmarcado en la tendencia a defender una serie de políticas proteccionistas de gestión del agua.
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